Uploaded June 2026 | Updated September 2026, 2 weeks ago
El orgullo no siempre se manifiesta como arrogancia evidente. A veces se esconde detrás de la terquedad, esa resistencia silenciosa a cambiar aunque Dios nos hable claramente. La historia del rey Belsasar en Daniel 5 ilustra cómo alguien puede ver, oír y saber las cosas de Dios, y aun así negarse a examinarlas, prestarles atención o aprender de ellas. Belsasar tomó lo que le pertenecía a Dios y lo usó para su propio placer, y esa misma noche fue juzgado. La terquedad no tiene que ser permanente. Dios sigue dando oportunidades para que examinemos nuestro corazón, prestemos atención a Su voz y aprendamos lo que Él ha querido enseñarnos desde hace tiempo.
El orgullo no siempre se manifiesta como arrogancia evidente. A veces se esconde detrás de la terquedad, esa resistencia silenciosa a cambiar aunque Dios nos hable claramente. La historia del rey Belsasar en Daniel 5 ilustra cómo alguien puede ver, oír y saber las cosas de Dios, y aun así negarse a examinarlas, prestarles atención o aprender de ellas. Belsasar tomó lo que le pertenecía a Dios y lo usó para su propio placer, y esa misma noche fue juzgado. La terquedad no tiene que ser permanente. Dios sigue dando oportunidades para que examinemos nuestro corazón, prestemos atención a Su voz y aprendamos lo que Él ha querido enseñarnos desde hace tiempo.










