Uploaded March 2025 | Updated September 2026, 7 hours ago
Es un momento curioso en el que cuesta expresar lo que uno piensa sobre determinados temas de actualidad, probablemente por autocensura, por miedo a lo que se llama “cancelación”. En cualquier caso, veo demasiado odio y poca compasión. Quizá tenga esto que ver con la nueva manera de comunicarnos, mediante redes sociales y mensajes instantáneos, una manera tan poco “humana”, tan favorable a los malentendidos. Ese tipo de feminismo que, en búsqueda de la igualación definitiva en derechos de la mujer, se dedica a presentarla como una mera víctima, entristecida y desvalida, frente a casi cualquier hombre, potencial agresor con sus comentarios y sus actitudes. Teorías de la conspiración que, en general, buscan explicaciones burdas de la realidad que también nos presentan como víctimas frente a las “élites”. Pensamientos polarizados, enfrentados, sin posibilidad de comprensión frente al adversario. Miedo, autocensura, cancelación, linchamientos virtuales. Y los temas reales, como el acceso a la vivienda, el acceso a proyectos de vida normales… de esos nada. Extraña realidad, al menos en su versión de las pantallas, aunque esa versión se acaba proyectando en la realidad de fuera de las pantallas.
Es un momento curioso en el que cuesta expresar lo que uno piensa sobre determinados temas de actualidad, probablemente por autocensura, por miedo a lo que se llama “cancelación”. En cualquier caso, veo demasiado odio y poca compasión. Quizá tenga esto que ver con la nueva manera de comunicarnos, mediante redes sociales y mensajes instantáneos, una manera tan poco “humana”, tan favorable a los malentendidos. Ese tipo de feminismo que, en búsqueda de la igualación definitiva en derechos de la mujer, se dedica a presentarla como una mera víctima, entristecida y desvalida, frente a casi cualquier hombre, potencial agresor con sus comentarios y sus actitudes. Teorías de la conspiración que, en general, buscan explicaciones burdas de la realidad que también nos presentan como víctimas frente a las “élites”. Pensamientos polarizados, enfrentados, sin posibilidad de comprensión frente al adversario. Miedo, autocensura, cancelación, linchamientos virtuales. Y los temas reales, como el acceso a la vivienda, el acceso a proyectos de vida normales… de esos nada. Extraña realidad, al menos en su versión de las pantallas, aunque esa versión se acaba proyectando en la realidad de fuera de las pantallas.










