Uploaded August 2026 | Updated September 2026, 1 day ago
En vísperas de la transición de poder, el expresidente Iván Duque conversa con República y con nuestro director editorial, José Fernando Orellana, sobre el futuro para Colombia. Duque se muestra optimista frente a la llegada de Abelardo de la Espriella: considera que el nuevo mandatario interpretó a un país hastiado y llega con una simbología clara —cercanía con el ciudadano, patrones de gerencia y gestión, y el regreso de perfiles tecnocráticos al Gobierno tras la abultada rotación ministerial del período anterior—. Sin embargo, aclara que no habrán milagros inmediatos, pero sí una transformación real, y pide apoyo de quienes defienden las instituciones.
Duque presenta también el informe que elaboró como copresidente de la Comisión de la CEPAL sobre geopolítica y desarrollo, «Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica», concebido como una hoja de ruta para la región. Explica que 13 comisionados de orígenes e ideologías distintas —algunas en aparente antagonismo— lograron consensuarla en un contexto mundial de debilitamiento democrático. El punto de partida es la enorme riqueza latinoamericana: reservas de petróleo, gas, litio, cobalto y tierras raras, la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta y un bono demográfico vigente. De ahí su propuesta: una geopolítica propia, con aliados estratégicos, socios comerciales y mucho más comercio intrarregional. La principal amenaza para lograrlo, advierte, es el crimen organizado: la región concentra el 8% de la población mundial y el 30% de los homicidios.
Por último, Duque se centra en la herencia que, a su juicio, deja Gustavo Petro: unas "bombas" que el Gobierno de Abelardo de la Espriella tendrá que desactivar cuanto antes. Entre ellas, el segundo déficit fiscal más alto del mundo, el doble de costo por la deuda, un sector salud en cuidados intensivos, un sistema energético al borde del apagón, un retroceso enorme en seguridad y unas relaciones internacionales resquebrajadas.
En vísperas de la transición de poder, el expresidente Iván Duque conversa con República y con nuestro director editorial, José Fernando Orellana, sobre el futuro para Colombia. Duque se muestra optimista frente a la llegada de Abelardo de la Espriella: considera que el nuevo mandatario interpretó a un país hastiado y llega con una simbología clara —cercanía con el ciudadano, patrones de gerencia y gestión, y el regreso de perfiles tecnocráticos al Gobierno tras la abultada rotación ministerial del período anterior—. Sin embargo, aclara que no habrán milagros inmediatos, pero sí una transformación real, y pide apoyo de quienes defienden las instituciones.
Duque presenta también el informe que elaboró como copresidente de la Comisión de la CEPAL sobre geopolítica y desarrollo, «Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica», concebido como una hoja de ruta para la región. Explica que 13 comisionados de orígenes e ideologías distintas —algunas en aparente antagonismo— lograron consensuarla en un contexto mundial de debilitamiento democrático. El punto de partida es la enorme riqueza latinoamericana: reservas de petróleo, gas, litio, cobalto y tierras raras, la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta y un bono demográfico vigente. De ahí su propuesta: una geopolítica propia, con aliados estratégicos, socios comerciales y mucho más comercio intrarregional. La principal amenaza para lograrlo, advierte, es el crimen organizado: la región concentra el 8% de la población mundial y el 30% de los homicidios.
Por último, Duque se centra en la herencia que, a su juicio, deja Gustavo Petro: unas "bombas" que el Gobierno de Abelardo de la Espriella tendrá que desactivar cuanto antes. Entre ellas, el segundo déficit fiscal más alto del mundo, el doble de costo por la deuda, un sector salud en cuidados intensivos, un sistema energético al borde del apagón, un retroceso enorme en seguridad y unas relaciones internacionales resquebrajadas.










